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Una Propuesta de Investigación sobre la Evaluación de la Efectividad del Brain Score y de la Terapia Fascio-Craneosacral para Neonatos


Dr. Barry Gillespie

Resumen

          Esta propuesta investiga la utilidad del Brain Score y la terapia fascio-craneosacral para recién nacidos. Utilizaremos metodología sólida de investigación para medir la reproducibilidad y fiabilidad en la valoración de la neurofisiología neonatal y la efectividad de la terapia fascio-craneosacral en recién nacidos y futuras madres para reducir significativamente la incidencia de muchos padecimientos pediátricos crónicos.

            La hipótesis primaria establece que el traumatismo ocurrido durante el período fetal y al alumbramiento puede causar rigidez de los tejidos, dañar la neurofisiología y sembrar las semillas de enfermedades crónicas en niños. De la manera en la que los genes imprimen rasgos físicos al momento de la concepción, un traumatismo sin tratamiento puede también marcar a los recién nacidos con padecimientos crónicos de por vida. Debido a que la experiencia clínica ha mostrado que la terapia fascio-craneosacral es efectiva para los niños en todas las etapas de su desarrollo, así como para los infantes con estos padecimientos crónicos, el paso más lógico a través del razonamiento inductivo es proponer métodos de investigación para analizar la práctica del Brain Score y la terapia fascio-craneosacral para los neonatos.

            Si el Brain Score comprueba ser una prueba reproducible y fiable, alertará a los neonatólogos en los productos riesgo e indicará terapia fascio-craneosacral para mejorar la neurofisiología. Pretendemos probar la hipótesis primaria demostrando que el tratamiento en recién nacidos para mitigar nueve meses de traumatismo ocurrido durante el período fetal y al alumbramiento reduce significativamente la incidencia de quince padecimientos comunes en niños.

            La hipótesis secundaria establece que las madres pueden transmitir a sus recién nacidos traumatismo a través de sus propios patrones fascio-craneosacrales de tensión durante el período fetal y al alumbramiento para eventualmente causar enfermedades pediátricas. Pretendemos probar que la terapia fascio-craneosacral preventiva para futuras madres tiene un efecto considerablemente positivo en la neurofisiología neonatal, reduciendo así la incidencia de futuros padecimientos pediátricos.

 

Introducción

 

            Esta propuesta de investigación examina la utilidad del Brain Score y la terapia fascio-craneosacral para recién nacidos. Utilizaremos metodología sólida de investigación para medir la reproducibilidad y fiabilidad del Brain Score en la valoración de la neurofisiología neonatal y la efectividad de la terapia fascio-craneosacral en recién nacidos y futuras madres para reducir significativamente la incidencia de muchos padecimientos pediátricos crónicos.  

La hipótesis principal establece que el traumatismo ocurrido durante el período fetal y al alumbramiento puede causar rigidez de los tejidos, dañar la neurofisiología y sembrar las semillas de enfermedades crónicas en niños. Así como los genes imprimen rasgos físicos al momento de la concepción, un traumatismo sin tratamiento puede también marcar a los recién nacidos con padecimientos crónicos de por vida. Debido a que la experiencia clínica ha mostrado que la terapia fascio-craneosacral es efectiva para los niños y bebés de todas las edades con estos padecimientos crónicos, el paso más lógico a través de razonamiento inductivo es proponer métodos de investigación para analizar la práctica del Brain Score y la terapia fascio-craneosacral para los neonatos.

            Hemos observado cuidadosamente que un sistema fascio-craneosacral restringido en niños parece ser patognomónico de un amplio espectro de enfermedades neurofisiológicas. Evaluamos y tratamos a niños con padecimientos que abarcan desde la manifestación  extrema de una grave lesión cerebral que incluye el autismo, la parálisis cerebral y la epilepsia, a enfermedades del sistema nervioso menos severas tales como el TDAH, estrabismo, trastornos de lectura (dislexia) y de lenguaje, hasta las afecciones pediátricas más comunes como asma, dolor de oído, cólico, reflujo esofágico, dolor de cabeza, rinitis, dolor de cuello y escoliosis.1

            Si el Brain Score comprueba ser una prueba reproducible y fiable, alertará a neonatologos de los productos en riesgo e indicará terapia fascio-craneosacral para mejorar la neurofisiología. Pretendemos probar la hipótesis principal demostrando que el tratamiento de recién nacidos para mitigar nueve meses de traumatismo ocurrido durante el período fetal y al alumbramiento reduce significativamente la incidencia de quince padecimientos comunes en niños.

La hipótesis secundaria establece que las madres pueden transmitir traumatismo a través de sus propios patrones fascio-craneosacrales de tensión a sus recién nacidos durante el período fetal y al alumbramiento para eventualmente causar enfermedades pediátricas. Pretendemos probar que la terapia fascio-craneosacral preventiva para futuras madres tiene un efecto considerablemente positivo en la neurofisiología neonatal, reduciendo así la incidencia de futuros padecimientos pediátricos.

 

Definición del problema

 

Niños con estos quince padecimientos señalados anteriormente quedan fuera del sistema global de atención médica actual debido a la falta de una evaluación y tratamiento efectivo del sistema nervioso central al momento de nacer. El puntaje Apgar es la norma probada a través del tiempo para medir de inmediato los signos vitales (color de piel, ritmo cardiaco, irritabilidad de reflejo, respiración y tono muscular) para salvar una vida, pero carece de parámetros efectivos para valorar la neurofisiología neonatal. Este criterio importante puede dictar firmemente la calidad de la vida de uno.

Puesto que nadie actualmente o en el futuro previsible puede controlar totalmente el traumatismo ocurrido durante el período fetal y al alumbramiento, proponemos investigar la evaluación del método del Brain Score y la terapia fascio-craneosacral. Aunque nadie puede predecir con precisión quien va a contraer cualquiera de estos quince padecimientos, un recién nacido con un Brain Score bajo puede ser significativamente más propenso. Con un tratamiento modificador a temprana edad, este niño puede recuperar la neurofisiología normal, prevenir algún(as) afección(es) en la niñez y llegar a ser un adulto más saludable. Su habilidad para pensar, enfocarse, concentrarse y luchar por lo que quiera también puede mejorar notablemente para crear una vida más plena y más feliz.

Una interrogante aún más intrigante explora si los patrones de tensión fascio-craneosacral derivados de la madre pueden causar padecimientos crónicos a su hijo. En lugar de heredar genéticamente la enfermedad de su madre… ¿puede un niño heredarla estructuralmente? En el caso de que el método de Brain Score pruebe ser científicamente válido, proporcionará los procedimientos de valoración y tratamiento neurológico faltantes para ayudar a madres y neonatos reduciendo de manera significativa a nivel mundial la incidencia de muchas enfermedades comunes.

 

Revisión de literatura   

           

            Por más de cien años, la profesión osteópata craneal ha reconocido la relación entre traumatismo al nacimiento y muchas de las enfermedades mencionadas anteriormente.2 En 1899, William Sutherland D.O. [Médico Osteópata] fue pionero en el área al descubrir un modelo mecánico que involucra la “respiración” leve del cerebro y el movimiento del hueso craneal.3

          En 1902, Andrew Still D.O., el fundador de la osteopatía, declaró que “el líquido cefalorraquídeo es el elemento más altamente conocido que contiene el cuerpo humano y que a menos de que el cerebro lo provea en abundancia, el cuerpo conservará un mal estado físico.”4 Al término de la carrera de Sutherland en los 50’s su modelo cambió a uno de potencia indirecta del liquido cefalorraquídeo donde el “Aliento de Vida” era el motor primario del sistema.5, 6

            Beryl Arbuckle D.O. en 1948 discutió el aspecto craneal implicando emergencias de los recién nacidos. 7 En 1954, también reportó los efectos de las fuerzas uterinas en el sistema craneosacral del feto.8 En 1966, en un estudio de 1250 recién nacidos, Viola Frymann D.O. encontró que aproximadamente el 90% de los neonatos tenían restricciones craneosacrales: únicamente el 10% tenían movilidad craneosacral normal.9 Este estudio mostró la conexión entre el traumatismo ocurrido durante el período fetal y al alumbramiento y la función del sistema nervioso central en un gran número de nacimientos. También recomendó un estudio de largo plazo, dando seguimiento a los niños en su adolescencia.

            Rachel Woods D.O., en 1973, enfatizó la importancia de la manipulación osteópata para mitigar los efectos del traumatismo al nacimiento para recién nacidos y madres.10 En 1976, la Dra. Frymann recomendó tratamiento osteópata en la infancia para prevenir problemas de aprendizaje.11 Ese año, Harold  Magoun Sr. D.O. también reportó numerosos informes de casos pediátricos positivos con muchas de las enfermedades previamente mencionadas, en su libro de texto clásico de osteopatía craneal.12  En 1983, John Upledger D.O. discutió como se solucionaron de manera exitosa muchos padecimientos crónicos en niños por medio de terapia craneosacral.13

De acuerdo con John Barnes, P.T. [Terapéuta Físico], el componente fascial del sistema craneosacral consiste en una red de tejido conectivo que se entrevera y se funde con cada una de las células estructurales incluyendo nervios, músculos, vasos sanguíneos y linfáticos, órganos y huesos y conecta todo en el cuerpo.14 Además definió que la fascia tiene tres capas anatómicas: la capa subcutánea por debajo de la epidermis, la capa más profunda intercalada con las estructuras de arriba, y la aún más profunda como la duramadre del sistema craneosacral.14

Barnes descubrió en los 70s que el traumatismo al cuerpo tensaba el sistema fascial, causando muchos síntomas y padecimientos diferentes.14 Estos patrones de tensión pueden jalar en cualquier lugar del cuerpo, incluyendo, de manera más importante, las estructuras craneales, mandíbula y sacro hasta 900 kilos por pulgada cuadrada.15 Las restricciones fasciales pueden tener especialmente un efecto deletéreo en el pequeño cuerpo del vulnerable recién nacido.

 

El sistema fascio-craneosacral

                 

            El liquido cefalorraquídeo es el fluido vital del sistema fascio-craneosacral, una integración de los componentes craneosacrales y del tejido conectivo.16 Este líquido inicia su recorrido en el plexo coroideo de los ventrículos, fluctúa suavemente por el sistema craneosacral y fluye por dentro de las vainas nerviosas17 del cráneo y de la espina saliendo hacia billones de pequeños túbulos de colágeno del componente fascial del cuerpo.18 Investigadores han confirmado este sistema fascio-craneosacral unificado al descubrir líquido cefalorraquídeo en los túbulos de colágeno sorprendentemente sin la presencia de sustancia fundamental ordinaria, sangre o linfa.19

            El sistema linfático regresa este líquido al sistema venoso y al hígado, corazón y pulmones. La sangre oxigenada entonces fluye del corazón, a través de la aorta y arterias carótidas, a la barrera hematoencefálica del plexo coroideo. El exudado sanguíneo  se filtra a través de las uniones estrechas de la pared de células endoteliales y astrocitos de los capilares para formar el líquido cefalorraquídeo en los ventrículos y así completar el ciclo.

            Puesto que los sistemas del cuerpo de la mayoría de los neonatos son saludables, los factores más importantes para un sistema fascio-craneosacral que funciona bien son el cerebro expandiéndose y contrayéndose o “respirando” para bombear el líquido y que la red fascial completa esté abierta para que el líquido fluya sin impedimentos.16 Es indispensable un sistema fascial sano sin restricciones para el intercambio celular apropiado de nutrientes y desechos.20 Como ejemplos, el traumatismo al nacimiento puede afectar desfavorablemente la movilidad del cerebro del infante así mismo, las vacunas intramusculares de la infancia pueden provocar una restricción fascial considerable.16 Creemos que la calidad del flujo del liquido cefalorraquídeo en el sistema fascio-craneosacral puede ser la clave que abra la respuesta a muchos padecimientos pediátricos.16

            La cualidad distintiva de la red fascial es que ésta puede conservar de por vida todos los siguientes traumatismos ocurridos durante el período fetal y al alumbramiento: una posición fetal confinada por meses, un embarazo múltiple que crea una escasez de espacio, un parto pélvico, el cráneo encajado y retenido en la pelvis por un tiempo extenso, trabajo de parto prolongado, proceso giratorio bajo compresión a través del canal vaginal, un alumbramiento con fórceps, un alumbramiento asistido con ventosa,12 una cesárea, una circular del cordón umbilical, un cordón umbilical anudado y un retraso inicial en la respiración. El nacimiento puede ser la experiencia más desafiante de la vida humana.

            La terapia neonatal fascio-craneosacral puede ayudar al pequeño cuerpo para que libere la tensión de estos traumas individualmente, como si fuera pelar las capas de una cebolla1, para ayudar a recuperar la neurofisiología normal y prevenir una vida de sufrimiento. Las emociones pueden salir a flote en niños y adultos en sus conexión de mente-cuerpo, pero la única inquietud para los recién nacidos puede ser el aspecto físico de la gestación y nacimiento. Afortunadamente, ellos tienen una cebolla muy pequeña.

            El sistema fascio-craneosacral puede estar significativamente más afectado en adultos debido a una vida de traumatismos recordados y olvidados y a los factores tóxicos de estilos de vida de la cultura occidental. Restricción de la movilidad craneosacral, obstrucción de las vainas nerviosas craneales y espinales, una red fascial rígida, un sistema linfático obstruido, un hígado enfermo, un corazón congestionado, pulmones dañados y/o arterias endurecidas y estrechas pueden disminuir la función del sistema completo. Así pues, un resultado mejor y más rápido sería anticipado con los recién nacidos.

 

Metodología de la investigación

 

            La primera etapa de investigación pondrá a prueba la reproductibilidad/fiabilidad del Brain Score y luego la fiabilidad de la combinación del método de Brain Score y la terapia fascio-craneosacral con un grupo de neonatos y profesionales de parto. Si esta prueba demuestra que el Brain Score es una herramienta de detección reproducible y que la terapia fascio-craneosacral incrementa el Brain Score de manera confiable, la segunda etapa examinará si este método pude reducir significativamente la incidencia global de los siguientes quince padecimientos pediátricos: asma, dolor de oído, dolor de cabeza, cólico, reflujo esofágico, dolor de cuello, escoliosis, rinitis, estrabismo, TDAH, trastornos de lectura y de lenguaje, autismo, parálisis cerebral y epilepsia.

                    De ser exitosa esta etapa, la tercera etapa explorará el interesante concepto si la terapia fascio-craneosacral para las futuras madres da como resultado un incremento en el Brain Score para los recién nacidos y una respectiva disminución en la incidencia de estos padecimientos. ¿Tiene la estructura física de la madre la clave para las enfermedades pediátricas crónicas?

            Los siguientes principios generales aplicarán para cada una de las tres etapas. Puesto que el Brain Score será una prueba global de detección, las poblaciones de estudio incluirán madres embarazadas y futuras madres de cinco continentes (América del Norte, América del Sur, Europa, Asia y Australia.) Cada equipo de parto en el entorno de hospital consistirá de cuando menos un medico, una enfermera y posiblemente una partera, doula y/o terapeuta de masaje

            Ellos/ellas participarán en capacitación estandarizada en la aplicación del Brain Score y terapia fascio-craneosacral para neonatos y mujeres de tal manera como para validar su uso y efectividad. El método Brain Score será registrado (en papel) para cumplir con los requisitos de portabilidad de los diversos ambientes clínicos.

          La población de pacientes consistirá de mujeres con edad para procrear hijos y mujeres embarazadas. Los profesionales de parto detectarán a las mujeres para su posible participación en los protocolos. Siguiendo los diagramas de flujo obtendrán consentimiento informado, revisarán los criterios de inclusión y/o exclusión, recolectarán la historia clínica, llevarán a cabo un reconocimiento físico, recabarán los signos vitales, revisarán medicamento previo y simultáneo, analizarán experiencias adversas, realizarán terapia fascio-craneosacral y proporcionarán tarjetas de reporte de la terapia. También presentarán a las mujeres los riesgos y beneficios de la aplicación del Brain Score y tratamiento fascio-craneosacral para sus recién nacidos y ellas mismas.

          Etapa uno: La fase inicial de investigación trata estas dos interrogantes: Al examinar el parámetro de reproducibilidad/fiabilidad… ¿Tendrán diferentes facilitadores pre y pos Puntajes Cerebrales similares para el mismo neonato? ¿Con el factor tratamiento/fiabilidad, mejorarán significativamente y consistentemente los Puntajes Cerebrales después de la terapia fascio-craneosacral?

            La primera interrogante considera la dependencia del doctor encargado de la técnica manual; el objetivo es determinar la reproducibilidad del Brain Score. En este estudio se incluirán cincuenta alumbramientos en cada uno de los cinco continentes para un total de 250 alumbramientos. En cada parto dos o más facilitadores realizaran el Brain Score de manera independiente y se compararán sus resultados. Cuando hayan completado como equipo la terapia fascio-craneosacral en los neonatos, cada persona volverá a tomar el Brain Score y sus resultados serán comparados de nuevo. Los resultados del análisis estadístico de estas comparaciones determinarán la reproducibilidad y fiabilidad del Brain Score.

            La segunda interrogante más importante aborda la confiabilidad de la eficacia del método de Brain Score, si la terapia fascio-craneosacral mejora de manera significativa y consistente el Brain Score. El pre y pos tratamiento del Brain Score para los 250 neonatos anteriores se compararán estadísticamente. Una mejora significativa y consistente del Brain Score después de la terapia determinará el factor confiabilidad de este método.

            Etapa dos: La segunda fase aborda la interrogante más importante relativa a la eficacia de este método en la prevención de enfermedades. ¿Puede el tratamiento de Brain Score y terapia fascio-craneosacral al nacimiento reducir significativamente la ocurrencia en niños para cada una de los siguientes quince padecimientos: autismo, parálisis cerebral, epilepsia, TDAH, asma, trastornos de lectura y de lenguaje, estrabismo, dolor de oído, reflujo esofágico, dolor de cabeza, cólico, rinitis, dolor de cuello y escoliosis? El objetivo será mostrar como a la edad de 10 años los niños  tienen una mejora del resultado clínico de cuando menos el 50% de la incidencia de cada padecimiento en el grupo del método Brain Score en comparación con el grupo de control que no recibió el tratamiento.

            Para obtener resultados significativos estadísticamente, participarán 10,000 neonatos, 2,000 de cada uno de los cinco continentes. Se requiere este tamaño de muestra para hacer estadísticamente más significativas las enfermedades menos comunes como parálisis cerebral (10/5,000), escoliosis (20/5,000), autismo (35/5,000), estrabismo (50/5,000) y epilepsia (125/5,000). Los otros diez padecimientos se encontrarán más comúnmente en la población mundial. Puede que esta muestra parezca grande, pero sólo representa aproximadamente uno en 13,000 nacimientos globales por año natural. También se necesitará más personal capacitado para parto de hospital en cada uno de los quince continentes. Los recién nacidos se dividirán en dos grupos iguales:

            Grupo Uno: El grupo de control constará de 5,000 neonatos (1,000 de cada continente), nacidos de manera convencional sin el uso del Brain Score y tratamiento fascio-craneosacral subsecuente al nacimiento.

            Grupo Dos: El grupo variable constará de 5,000 neonatos (1,000 de cada continente), nacidos en la manera convencional pero también añadiendo al momento de nacer el tratamiento de Brain Score y terapia fascio-craneosacral. Se registrarán los Brain Scores iniciales y se continuará el tratamiento hasta que el Brain Score final alcance el rango de 6-8 puntos, dependiendo del puntaje inicial del parámetro del cordón umbilical enredado y/o anudado. Si el cordón no está enredado en el cuerpo o anudado, el objetivo final del Brain Score será un 8. Si el cordón está enredado de manera holgada o anudado de manera floja, el objetivo será un 7. Si el cordón está enredado de manera apretada en el cuerpo o anudado fuertemente, el objetivo será un 6.

            Los facilitadores darán terapia fascio-craneosacral hasta por una semana para alcanzar el objetivo numérico específico. Ninguno de los niños recibirá ningún tratamiento adicional durante la duración del estudio.

            Puesto que médicos diagnosticarán cada uno de estos quince padecimientos hasta la edad de diez años, entonces se contactarán a todos los padres o tutores en ambos grupos para registrar la incidencia de enfermedad de su hijo por medio de un método de diagrama. Se formularán quince preguntas pidiendo una respuesta sencilla de si/no. “¿Ha padecido su hijo (cada uno de los quince padecimientos) durante su vida?” Los resultados de las incidencias finales tabuladas determinarán estadísticamente en una escala global la eficacia del Brain Score y terapia fascio-craneosacral al nacimiento para reducir significativamente el índice de estas enfermedades pediátricas importantes.

            Etapa tres: La tercera etapa aborda una interrogante muy intrigante. En el caso de que la madre futura reciba terapia fascio-craneosacral antes de la concepción y durante su embarazo, en caso necesario… ¿Ayudará el Brain Score significativamente a su neonato, de tal manera que aminore la probabilidad de enfermedades crónicas para éste(a)? ¿Pueden las tensiones fascio-craneosacrales de una mujer, debidas a toda una vida de lesiones incluyendo su propio nacimiento, ser transmitidas a su recién nacido durante los nueve meses de gestación y en el período de alumbramiento causándole eventualmente al bebé padecimientos en su infancia?

            Esta etapa de investigación incluirá a 100 mujeres de cada continente con intenciones de concebir, para un total de 500 mujeres. El grupo control de 250 mujeres no recibirá terapia fascio-craneosacral antes o después de la concepción. El grupo variable de 250 mujeres recibirá terapia fascio-craneosacral antes de la concepción y la terapia se suspenderá cuando hayan alcanzado el ciclo de 100 segundos. Si tienen un episodio traumático tal como una caída o un accidente automovilístico antes o durante su embarazo, las mujeres únicamente tendrán terapia fascio-craneosacral hasta que regresen al ciclo de 100 segundos.

            Los facilitadores realizarán el Brain Score en cada alumbramiento vaginal. El Brain Score inicial de los neonatos del grupo de las madres que recibieron el tratamiento será comparado con el Brain Score inicial de los neonatos del grupo de las madres que no recibieron el tratamiento. Resultados positivos estadísticamente significativos de este comparativo indicarán si las madres pueden transmitir sus patrones de tensión fascio-craneosacral y enfermedades crónicas a sus hijos.

 

Metodología del Brain Score

                                               

            El Brain Score proporciona al profesional de parto una valoración general y rápida de la neurofisiología neonatal. Consiste de los siguientes cuatro parámetros: el cordón umbilical enredado en el cuerpo o anudado, la forma de la cabeza, la duración del ciclo cerebral y la duración del ciclo sacral. Médicos, enfermeros(as), terapistas, parteras y doulas, todos ellos capacitados, pueden realizar el Brain Score directamente después del puntaje Apgar final y otra vez después de haber completado dos sesiones de terapia fascio-craneosacral para volver a evaluar al niño. Puesto que se pueden presentar problemas del sistema nervioso central que requieran la unidad de cuidado intensivo neonatal (UCIN) rápido después del nacimiento, el facilitador debe llevar a cabo este método lo más pronto posible.

            Profesionales pueden utilizar este método a manera de rutina para nacimientos sanos en término. Los médicos que atienden tendrían que utilizar su juicio clínico en cuanto su utilidad para neonatos con los siguientes padecimientos médicos: prematuro, defectos congénitos de nacimiento, traumatismo grave al nacimiento, asfixia al nacimiento, síndrome de insuficiencia respiratoria y otras situaciones. Aún cuando un neonato pueda tener aflicción física severa al nacer, su cura decisiva puede depender de realmente reavivar su sistema nervioso central con el método del Brain Score.

            Puesto que son muchos los factores implicados en la evaluación completa de la neurofisiología de un recién nacido, el Brain Score, igual que el puntaje Apgar, es incompleto como prueba de detección. Pero en el momento crítico del nacimiento proporciona rápidamente al profesional una valoración adecuada de la homeostasis neurológica. Aunque puede tomar años de educación de especialidad y práctica clínica el discernir los matices sutiles del sistema craneosacral, los profesionales de parto han aprendido fácilmente como realizar el Brain Score. Si fuese necesario, más adelante, un especialista médico puede evaluar completamente todo el sistema.

            Palpar el cerebro puede ser una habilidad dependiente del doctor encargado.21 Un facilitador puede sentir un ciclo de 18 segundos y la siguiente persona puede palpar un ciclo de veintiséis segundos en el mismo recién nacido. Puesto que los ciclos pueden variar de momento a momento a como diferentes manos estén sosteniendo el cuerpo, el cronometraje preciso no es un factor crítico en el Brain Score.

            La importancia del Brain Score es identificar rápidamente tres grupos generales de neonatos. El primer grupo incluye a los recién nacidos con puntajes bajos que tienen riesgo y que enfrentan una vida desafiante sin el tratamiento fascio-craneosacral . El segundo grupo, el más grande, incluye a los niños moderadamente restringidos quienes tienen probabilidades de desarrollar algunas enfermedades pediátricas crónicas tales como dolores de oído, asma, alergias, TDAH, trastornos de aprendizaje y dolores de cabeza. El tercer grupo incluye a los recién nacidos más sanos con puntajes más altos que únicamente necesitan algún ajuste menor de sus sistemas fascio-craneosacrales.

 

Los componentes del Brain Score

           

            El cordón umbilical enrollado en el cuerpo o anudado: El facilitador efectúa esta valoración objetiva por medio de observación durante el alumbramiento. Algunos bebés nacen con al cordón hecho nudo restringiendo el flujo de la sangre. Algunos otros nacen con el cordón enrollado apretado muchas veces alrededor del cuerpo; esto puede causar tensión fascial de hasta 900 kilos por pulgada cuadrada que restringe toda la red fascio-craneosacral. La tensión en el área crítica de la garganta puede inducir asfixia y cianosis y el equipo de parto debe intervenir rápidamente para salvar sus vidas. Evaluamos y tratamos niños con daño cerebral que no han tomado su primer respiro por hasta diez minutos. La calidad de este primer respiro puede ser un factor importante en la función decisiva del sistema fascio-craneosacral.

            Una vez que los recién nacidos estén medicamente estables, un Brain Score limitado necesitará terapia fascio-craneosacral para liberar su tensión fascial escondida del cuello que también está restringiendo la movilidad de su cerebro. Esta presión puede afectar los tejidos blandos locales responsables de deglución, habla y respiración y también puede comprimir el nervio vago (X), el cual inerva los tejidos responsables de deglución, habla y respiración, aminorando el ritmo del corazón y digestión. Por lo tanto, dos mecanismos patológicos de la garganta por separado pueden traslaparse para causar la(s) misma(s) enfermedad(es).

            Las medidas de emergencia para salvar a estos niños al nacer son indispensables y absolutamente imperativas. Pero sin el Brain Score y terapia inmediatamente después para descubrir y corregir su inadvertida tensión fascial del cuello/nervio vago (X), padecimientos tales como asma, defectos de lenguaje, reflujo, trastornos de la deglución y gastritis pueden asediar a estos niños toda sus vidas.

            La forma de la cabeza: El facilitador puede observar y luego palpar por unos pocos segundos la forma del cráneo. No deberá tomarse minutos para meditar sobre el componente más subjetivo del Brain Score. Él/Ella debe determinar la forma de la cabeza como su primera impresión clínica y rápidamente seguir adelante para medir el ciclo del cerebro.

            La cabeza necesita ser lo más simétrica posible para crear el ambiente más favorable para una excelente neurofisiología. La base craneal, formada por los huesos occipital, esfenoides y temporal, requiere abertura. Este factor de expansión permite la movilidad del cerebro y de los veinticuatro nervios así como de la duramadre que lo recubre para pasar fisiológicamente sin restringirse a través de sus fisuras y orificios respectivos en la base craneal. El líquido cefalorraquídeo puede entonces fluir sin obstrucciones por compresión a los pequeños túbulos de colágeno del sistema fascial de la cabeza y el cuello.

            Muchos neonatos tienen una asimetría imperceptible pero que se puede palpar donde los huesos de un lado del cráneo están rotados internamente o centralmente y los huesos en el otro lado están rotados externamente o lateralmente. Los huesos faciales más pequeños que forman los ojos, senos nasales y quijadas generalmente obedecen el mismo patrón distorsionado en la palpación. Menos común, los huesos pueden estar rotados de manera bilateral, interna o externa.

            Debido a su necesidad de traslaparse para pasar por el canal de nacimiento, los huesos fetales grandes del cráneo son compuestos inicialmente de cartílago maleable y tejido membranoso. Si una pelvis materna estrecha tiene encajada la cabeza fetal por un tiempo prolongado o si los médicos utilizan fórceps o succión de ventosa para asistir el alumbramiento, los neonatos pueden presentar cráneos deformados agudamente, cabezas en forma de cono, o hematomas superficiales. Médicos y terapistas, que pueden no estar conscientes de los peligros de restringir la movilidad del cerebro, pueden fabricar casquetes para ayudar a sus cráneos a recuperar su simetría normal.

            Después de la primera sesión de terapia fascio-craneosacral, los huesos distorsionados más grandes del cerebro con orillas suaves y redondeadas así como fontanelas abiertas de tejido conectivo pueden cambiar a una posición más libre y balanceada. La simetría llega a ser mucho más difícil de lograr para los pacientes adultos, debido a que los huesos osificados ya están crecidos totalmente con fontanelas cerradas y suturas con orillas dentadas, las cuales se forman a la edad de los cinco o seis años. Para reforzar la importancia crítica del tratamiento al momento del nacimiento, cinco minutos de terapia con un recién nacido pueden ser significativamente más correctivos que cinco horas de terapia con un adulto.

.           El ciclo cerebral: El ciclo cerebral es la cantidad total de segundos en la que el cerebro se mueve inherentemente en una fase de expansión y una fase de contracción. El facilitador puede cronometrar este parámetro objetivo con sus manos al lado de la cabeza del recién nacido y sumar las dos fases juntas para formar la medida del ciclo cerebral. Se espera que un recién nacido sano tenga un ciclo cerebral de cien segundos (cincuenta segundos de expansión de cerebro y cincuenta segundos de contracción) o más. Empíricamente, hemos descubierto que el mayor tiempo que el cerebro “respira”, lo mejor que funciona el sistema nervioso central.

            Seis parámetros craneales definen de manera eficaz la calidad de la movilidad del cerebro. La amplitud o la respiración del movimiento, la velocidad del movimiento y la aceleración de una posición final de ciclo son factores importantes. El movimiento debe ser suave y no lento o presionado, y los hemisferios del cerebro necesitan estarse moviendo en sincronía. Finalmente, si el facilitador aplica un poco de presión media al cráneo, los hemisferios deben de tener el poder inherente para moverse tranquilamente. En la manera en la que el facilitador ayude a liberar la tensión del tejido blando en la duramadre y fascia circundantes, todos estos aspectos pueden mejorar dramáticamente en la medida en la que el cerebro se expande y contrae en ciclos más largos.

            En la práctica fascio-craneosacral, seguido surge el cuestionamiento sobre la duración apropiada de un ciclo cerebral “normal”. Los investigadores no han determinado un valor específico por edad, sexo, raza u otro criterio. El ciclo puede variar clínicamente de persona a persona y de momento a momento a como el sistema nervioso central reacciona a los ambientes internos y externos del cuerpo.

            Al término de la terapia, el objetivo es que el ciclo cerebral del neonato sea de cien segundos o más. Liem y otros han reportado recientemente ciclos cerebrales de adultos en el rango de trescientos segundos.22 Clínicamente hemos registrado en niños y adultos ciclos cerebrales de hasta mil ochenta segundos o diez y ocho minutos, nueve minutos en expansión del cerebro y nueve minutos en contracción del cerebro. La investigación explicará esta área fascinante en su momento.

            Con nuestra experiencia en el área de niños con lesiones cerebrales, hemos llegado a anticipar un ciclo cerebral de cero segundos para niños con autismo, parálisis cerebral y epilepsia que no hayan sido tratados. Si asumimos que este ciclo de cero segundos estaba presente al nacimiento debido a una lesión cerebral específica, el beneficio excepcional del método del Brain Score es que la habilidad del cuerpo para curarse eficazmente puede iniciar inmediatamente.

            Un ciclo cerebral de cero segundos puede indicar que los niños no únicamente pueden estar predispuestos a un riesgo neurológico serio, pero mucho más comúnmente a susceptibilidad a otros padecimientos pediátricos tales como cólico, reflujo esofágico y asma. Por lo tanto, un ciclo de cero no necesariamente lleva a los muy pocos niños quienes pueden desarrollar autismo, parálisis cerebral y/o epilepsia. Cada componente del puntaje y del Brain Score mismo no tiene valor de diagnostico; únicamente un médico puede identificar la naturaleza verdadera de la enfermedad en un niño después de una cuidadosa evaluación de muchos otros factores.

            Para niños con padecimientos menos graves tales como TDAH, estrabismo y trastornos de lectura (dislexia) y lenguaje, puede haber un minúsculo movimiento de cerebro con un ciclo cerebral de cero a cuatro segundos. Niños con padecimientos más comunes tales como asma, dolor de oído, dolor de cabeza, rinitis, reflujo esofágico, dolor de cuello, cólico y escoliosis pueden tener mayor movilidad cerebral, pero estar todavía abajo del marcador de diez segundos. Estas reglas son únicamente directrices generales: asimismo los valores del ciclo cerebral pueden variar porque muchos niños también pueden tener más de una enfermedad.

El ciclo sacral: Sosteniendo el sacro, el facilitador cronometra objetivamente el ciclo sacral en segundos sumando las fases de la flexión (expansión del cerebro) y la extensión (contracción del cerebro). Se espera que un recién nacido sano tenga un ciclo sacral de cien segundos (cincuenta segundos en flexión y cincuenta segundos en extensión) o más.

            En un sistema craneosacral el sacro se mueve en sincronía con el cerebro por el tubo dural, el cual rodea la médula espinal y se desliza aproximadamente diez milímetros en un adulto. Este tubo no debe tener restricción para una movilidad craneosacral óptima. La movilidad sacral es un factor crucial en salud neonatal porque la tensión pélvica fascio-craneosacral puede más tarde contribuir a cólico, dolor abdominal, constipación, enuresis nocturna y cuestiones reproductivas.

            Puesto que la fascia del cuerpo está interconectada, tensión en una parte distante puede causar síntomas en otro lugar afectando la neurofisiología normal. Ésta es una manera diferente de pensar acerca de la causa de síntomas y enfermedades. Por lo tanto, el traumatismo a la fascia pélvica ocurrido durante el período fetal y/o al alumbramiento puede disminuir el ciclo sacral neonatal, el cual puede crear un arrastre por el tubo dural, restringir la movilidad del cerebro y al tiempo causar padecimiento(s) pediátrico(s).      

 

Tabla del Brain Score      

           

4 Componentes

 Valor de 0 puntos

 Valor de 1 punto

Valor de 2  puntos

El cordón umbilical

Fuertemente

Enredado/anudado

Holgadamente

Enredado/anudado

No enredado/no anudado

La forma de la cabeza

Distorsión severa

Distorsión moderada

Sin distorsión

El ciclo cerebral

Menor de 10 segundos

10-99 segundos

100 segundos o más

El ciclo sacral

Menor de 10 segundos

10-99 segundos

100 segundos o más

         

          Similar al método Apgar, el facilitador mide el Brain Score de 0-8 puntos, siendo cero el peor puntaje y 8 el mejor puntaje. Cada uno de los cuatro componentes tiene un valor de puntos de cero, uno y dos. El valor de cero puntos indica un problema serio, el valor de un punto un problema moderado y el valor de dos puntos una buena neurofisiología. Al evaluar cada uno de los cuatro componentes, el facilitador suma todos los valores de puntos para formular el Brain Score.

            Si el cordón umbilical está enredado apretado alrededor del cuerpo indicando tensión fascial o hecho nudo indicando padecimientos de flujo de sangre/cardiacos, el facilitador otorga un valor de cero puntos. El cordón enredado de manera holgada alrededor del cuerpo o el cordón anudado de manera floja significa una posibilidad de traumatismo e indica un valor de un punto. Un cordón sin enredar y sin nudos denota estar libre de traumatismo y un valor de dos puntos

            Si la forma de la cabeza está severamente distorsionada en la visualización/palpación, como una cabeza en forma de cono por un parto asistido por ventosa o una cabeza asimétrica ladeada debido a un alumbramiento difícil con fórceps, el facilitador anota un valor de cero puntos. Un cráneo moderadamente distorsionado en la palpación, la cual puede denotar una función cerebral que ha sido afectada debido a la posición craneal ligeramente asimétrica de rotación interna y externa, otorga un valor de un punto. Una cabeza simétrica sin distorsión indica un valor normal de dos puntos. A como el facilitador palpe muchas cabezas, este parámetro subjetivo llegará a ser más objetivo.

            Los valores de puntos del ciclo cerebral y sacral dependen del número de segundos de cada ciclo. Un traumatismo puede crear un ciclo más bajo indicando una función dañada del sistema nervioso central. Un ciclo problemático de menos de diez segundos o de un dígito denota un valor de cero puntos para cada componente. Un ciclo moderadamente restringido que cae entre los diez y noventa y nueve segundos o con dos dígitos registra un valor de un punto para cada componente. Un buen ciclo de cien segundos o más o con tres dígitos indica un valor de dos puntos para cada componente.

            Como punto de referencia estadístico en su estudio de 1966 involucrando 1,250 neonatos, la Dra. Frymann descubrió que aproximadamente un diez por ciento de los recién nacidos tenía buena salud craneosacral, aproximadamente el ochenta por ciento tenía patrones de tensión craneosacral moderada y como el diez por ciento tenía restricción craneosacral severa.9 Si se extrapolan esos porcentajes a la población neonatal mundial, se esperaría que los valores de Brain Score formen una curva en forma de campana con la mayoría de los  recién nacidos cayendo en el rango de puntos medio del ochenta por ciento  involucrado moderadamente. El otro veinte por ciento estaría dividido en partes iguales con puntajes buenos y puntajes bajos en ambas puntas de la curva.

            La interpretación clínica del Brain Score indica la predisposición del niño para enfermedad potencial y por lo tanto la necesidad de terapia fascio-craneosacral : algunos ajustes leves en el rango bueno del 7-8, más ayuda en el rango restringido moderadamente del 4-6, y mucho tratamiento en el rango seriamente restringido del 0-3. El objetivo terapéutico sería un Brain Score final en el rango del 6-8, dependiendo del estatus original del cordón umbilical.

            El sentido común indicaría que entre más bajo el valor del Brain Score, la mayor posibilidad de una lesión cerebral del neonato. Los padres no se darían cuenta de los primeros síntomas de una lesión hasta ya más adelante cuando el niño no esté alcanzando sus objetivos neurológicos. Asumiendo que los padres instituyen factores saludables de vida al nacer, anticipamos que con la terapia, el bienestar a largo plazo de todos los recién nacidos sin lesión cerebral sería excelente.

 

 

El significado clínico del Brain Score

           

En esta hipótesis, el Brain Score actúa como una luz de alerta para monitorear la función inicial del sistema nervioso central y un precursor para ordenar corrección fascio-craneosacral. Un infante con puntaje bajo sin tratamiento puede estar más propenso a contraer muchas enfermedades crónicas que pueden iniciar en la niñez y durar toda la vida.

Como un ejemplo clínico, tomamos a un muchacho hipotético, nacido de una mujer nulípara en algún lugar del mundo en estos días. Tiene un desarrollo fetal, trabajo de parto y también el alumbramiento normales, puntajes Apgar estupendos en el rango de 8-10 y aspecto saludable, pero su salud neurológica, calidad de vida y habilidad para alcanzar su pleno desarrollo puede estar gravemente en peligro con un Brain Score de dos y sin nadie presente para administrarle terapia fascio-craneosacral .

            Una latente tensión meníngea de traumatismo ocurrido durante el periodo fetal y/o al alumbramiento puede haber creado presión física en áreas especificas de su cerebro y/o pares craneales (I-XII) Esta rigidez dural puede haber dañado la actividad funcional normal del cerebro y la habilidad de bombeo; esto afecta el flujo del nutritivo líquido cefalorraquídeo a través del cerebro y médula espinal hacia abajo hasta las vainas nerviosas del cráneo y espina y terminar en las fibras de colágeno. Es necesario realizar terapia en el momento del nacimiento, puesto que el paso del tiempo puede causar daño irreparable. 12

                        Esta lesión física también puede haber traumatizado toda su red fascio-cranosacral del cuerpo, posiblemente obstruyendo este sistema de líquido cefalorraquídeo y causando indirectamente rigidez adicional a sus componentes craneales, del tubo dural y sacrales. Los efectos acumulados de este traumatismo sin resolver, al tiempo pueden salir a relucir debido al mal funcionamiento de sus pares craneales y cerebro en el siguiente escenario de la niñez.

 

Padecimientos por compresión de los pares craneales

 

            Probablemente pronto tenga problemas de succión de recién nacido debido a la presión en la base del occipucio superior al foramen magnum (hipogloso XII) afectando la función motora de su lengua. Puede que tenga cólico los primeros meses de su vida debido a la presión ósea entre el occipucio y hueso temporal en su foramen yugular (vago X) creando problemas digestivos y/o restricción sacral causando tensión fascial en su cavidad abdominal, la cual puede traer constipación y futura enuresis nocturna.

            Si esta misma presión fascial se extiende superiormente dentro de su canal alimenticio, los médicos pueden diagnosticarlo como reflujo esofágico. En situaciones extremas él también puede tener tortícolis (espinal o accesorio XI) con su cabeza ladeada hacía el músculo esternomastoideo o pérdida de la visión (óptico II) debido a presión de la duramadre en los nervios del canal óptico del hueso esfenoidal.

            Comúnmente suelen ocurrir dolores de oídos antes del año de edad debido a la mala alineación/restricción del hueso temporal y la tensión fascial del cuello jalando ese hueso (vestíbulo-coclear VIII), resultando una obstrucción de la trompa de Eustaquio o ductos auditivos que normalmente permiten el drenaje de fluido a los senos paranasales y ésta puede permitir la incubación de bacteria dañina en sus oídos medios. La presión en estos espacios confinados puede llevar a infecciones crónicas del oído, daño en el yunque, estribo y martillo causando pérdida del oído, y trastornos internos que causen vértigo. Los cirujanos pueden realizar una miringotomía para permitir el drenaje adecuado de la infección.

            Entre el año y los tres años puede contraer estrabismo (motor ocular III, troclear IV y abdúcenos VI) debido a traumatismo de la fascia implicando tensión fascial en uno o más de los seis músculos principales del globo ocular (superior recto, lateral recto, inferior recto, medio recto, superior oblicuo e inferior oblicuo) y la fascia orbital restante. Mala alineación y restricción de los siete huesos de su ojo (frontal, zigomático, maxilar, lacrimal, etmoidal, palatino y esfenoides) puede causar neuropatía involucrando uno o más de estos tres nervios de los  músculos de los ojos.

            Para los cuatro años de edad puede que desarrolle trastornos de deglución (glosofaríngeo IX), gusto (facial VII), lenguaje (vago X e hipogloso XII) y asma, irregularidades cardiacas y peristalsis hiperactiva (todos vago X) debido a tensión fascial del cráneo y la garganta. Actualmente el modelo médico puede considerar todos los padecimientos mencionados anteriormente como padecimientos de “rutina” para niños cuya única esperanza de mejora natural es que “se les quite al crecer”.

            Más tarde un médico le puede diagnosticar TDAH, dolores de cabeza (trigémino V) y dislexia cuando su maestra de primer año diga que no puede sentarse quieto, enfocarse, concentrarse y leer/comprender bien en la escuela. Tensión fascial y falta de alineación en sus huesos maxilar, etmoides, vómer y turbinado inferior puede causar rinitis (olfatorio I) más adelante en la primaria.

            En la manera en que su sistema craneosacral  adquiere rigidez debido a los típicos traumatismos de la infancia, pueden desarrollarse dolores de cuello y/o escoliosis. La duramadre tensada contra los huesos parietales puede comprimir las arterias meníngeas medias causando migrañas (trigémino V) al apretar y rechinar sus dientes mientras duerme.

            Puede que haya desarrollado una protrusión lingual (hipogloso XII) debido a su problema congénito de succión sin corregir. Al paso de los años esto ha atravesado por la fase de trastorno de lenguaje y se ha manifestado en una maloclusión dental en la manera en la medida en que la fuerza de su lengua poderosa, utilizada para tragar, aproximadamente 2,000 veces al día, separa sus dientes anteriores permanentes.

            Si se comienza a corregir esta maloclusión con tratamiento ortodontista de bandas, arcos de alambre, elásticos y posiblemente casquete, su sistema fascial completo puede tensarse aún más hasta un ciclo cerebral de cero debido a la nueva presión dental. Cuando sus huesos maxilares no puedan expandirse o contraerse, los huesos etmoidal, vómer y esfenoidal pueden empezar a restringir, creando un efecto de dominó tensando todo el sistema fascio-craneosacral .

            A como el ortodontista continua aplicando estas fuerzas dentales en cada sesión por dos o tres años, los efectos neurofisiológicos en su cerebro pueden ser profundos iniciando o empeorando cualquiera de los padecimientos mencionados previamente. Mucha gente desconoce que la atención dental como limpieza de dientes, obturaciones, endodoncias y extracciones, pueden alterar dramáticamente la función cerebral.

            Después de haber completado un tratamiento ortodóntico activo, puede que también utilice un retenedor maxilar, el cual puede continuar restringiendo su sistema fascio-craneosacral. Si el ortodontista no ha abordado la causa original de su protrusión lingual, los dientes pueden reincidir después de la terapia necesitando más tratamiento, para la consternación financiera de sus padres.

            En resumen, el estatus neurofisiológico del niño puede dictar la calidad de su vida. Si al nacimiento, un facilitador hubiera tomado su Brain Score para implementar terapia craneofasicial, así como profesionales hubieran iniciado atención terapéutica a los primeros signos de un problema neurológico, el resultado hubiera sido una mejor calidad de vida para él y su familia.

            .

Lesiones cerebrales traumáticas      

 

            Él puede tener presión física en la médula oblonga causando problemas con la función de los pares craneales, respiración básica y reflejo receptor CO2/O2. Además, muchos de sus reflejos primarios, tales como su llanto al nacimiento, reflejo tónico del cuello, reflejo de Moro, reflejo de prensión palmar y plantar, y reflejo Babinski puede que sean retardados o ¨disfuncionales”. Puede haber ocurrido daño en la protuberancia anular causando problemas críticos de percepción básica de sentir el dolor, seguimiento visual, expresiones faciales y masticación. Con estas lesiones los médicos pueden diagnosticarlo con lesión cerebral.

            Si tiene una lesión en el área del cerebro medio incluyendo los ganglios basales (putamen, sustancia nigra, núcleo caudado, globus pallidus y núcleo subtalámico), cerebelo , tálamo y/o hipotálamo, puede presentar dificultades moderadas a severas con su metabolismo basal, convergencia visual, función del músculo del ojo (estrabismo) gatear, escuchar y localizar sonidos así como expresar contenido emocional del lenguaje. Los médicos pueden diagnosticarle TDAH si tiene lesión en las áreas sensoriales de su cerebro medio.

            Si tiene daño en el área límbica implicando la amígdala, hipocampo, fornix, estría terminal, gyrus cingulado anterior, cuerpos mamilares y/o lóbulo frontal, los médicos pueden diagnosticarlo con trastornos del espectro autista. Esto puede causar que tenga dificultad para hacer contacto visual, ser curioso, relacionarse con otros, hacer la transición entre situaciones, regular emociones, trabajar con otros y retardar la gratificación. También puede tener problema con la memoria a corto plazo, respuestas a pelear o huir y la conducta sexual apropiada. Característicamente puede mostrar una desconexión emocional, desintegración sensorial, dificultad en concentración, y desorganización cortical.

            Puede que los médicos lo diagnostiquen con dislexia si la lesión ocurrió en el área cortical implicando las trayectorias auditivas y visuales. Esta lesión le puede impedir recibir y procesar información correctamente, llevándolo a problemas de escritura, memorización de instrucciones, y uso del lenguaje de manera efectiva. Si falla en lograr dominio cortical, también pueden ocurrir problemas de recuperación de datos en la lectura de comprensión y trastornos de lenguaje, como tartamudeo.

            Si sufre ataques y/o convulsiones debido a una lesión cortical de nacimiento, los médicos lo pueden diagnosticar con epilepsia. También pueden ser factores causales, la hipoxia crónica, pobre absorción interna, toxicidad, alergias, insuficiencias de minerales y vitaminas, desequilibrio hormonal y fiebre por enfermedad.

            En resumen, las lesiones cerebrales neonatales también pueden afectar de manera importante al individuo, familia y sociedad. Si al nacimiento, un facilitador hubiera tomado su Brain Score para implementar terapia craneofasicial, así como profesionales hubieran iniciado atención terapéutica a los primeros signos de un problema neurológico, el resultado hubiera sido una mejor calidad de vida para él y su familia.23

 

Filosofía del tratamiento fascio-craneosacral

 

            El fundamento para la terapia es asistir manualmente al recién nacido aliviando los patrones de tensión fascio-craneosacral que puedan causarle padecimientos futuros. Para poder alcanzar este objetivo, McPartland y Skinner reportan que se debe de volver a despertar los aspectos intuitivos e instintivos de su mente para darse cuenta que el cuerpo en su sabiduría innata sabe mejor como curarse a sí mismo.24 Ese concepto cambia su responsabilidad de la modalidad de conocer científicamente, analizar y componer, al rol de simplemente proporcionarle al cuerpo los medios para que se cure a sí mismo.16 Esta teoría también está en armonía con el pensamiento de Jealous que los resultados de tratamiento mejoran proporcionalmente en la manera en que uno suelta su mente racional.25

            Magoun describe de manera muy hermosa este principio general del tratamiento. “El operador no hace la corrección real. Él únicamente sostiene el mecanismo en la posición más favorable para que las fuerzas innatas dentro del cuerpo, tales como el jalón de las meninges o la fluctuación del líquido cefalorraquídeo, recuperen la normalidad”.26 Becker agrega de manera similar: “Las capacidades inherentes del cuerpo asistirán más fácilmente al médico en la corrección de patrones traumáticos”. 27 La filosofía de Sutherland también concuerda al no utilizar fuerza directa en el tratamiento sin hacer ningún  intento para reparar o manipular cualquier estructura. 28

            Para distinguir la filosofía fascio-craneosacral de otros métodos craneosacrales, el sistema craneosacral está completamente intercalado en la poderosa red fascial de todo el cuerpo.14 Si esta red está tensionada por traumatismo ocurrido durante el período fetal y al alumbramiento, puede restringir las estructuras craneosacrales hasta 900 kilos por pulgada cuadrada15, alterando dramáticamente la neurofisiología neonatal.

            El tratamiento craneosacral convencional puede empezar a abrir suavemente el mecanismo respiratorio primario del recién nacido hasta el rango craneosacral actualmente aceptado de ciclos de seis a diez segundos.12, 13 Pero no es hasta que se ayuda al pequeño cuerpo a liberar las tensiones fasciales del traumatismo ocurrido durante el período fetal y/o alumbramiento que el sistema fascio-craneosacral se abre a ciclos más aceptables de cien segundos o más. Cuando se agrega esta poderosa dimensión fascial a la terapia craneosacral convencional, creemos que existe la más grande oportunidad para la salud.

 

El entorno clínico

 

            El periodo del alumbramiento puede ser el tiempo perfecto para tratamiento fascio-craneosacral puesto que el pequeño cuerpo puede corregir rápidamente sin enfrentarse a toda una vida de traumatismos físicos, problemas emocionales y trabajo dental. La madre y el niño también están fácilmente accesibles en el hospital para terapia. El recién nacido presenta una ventana de oportunidad terapéutica única porque el tejido membranoso y cartílago, los cuales son más maleables y flexibles que el hueso, en ese momento forman el cráneo. Dentro de un período de meses estos tejidos se volverán más osificados y menos manejables en terapia.

            Esto también es una gran oportunidad para iniciar la corrección de la tensión fascio-craneosacral en la pelvis de la madre y en el resto de su cuerpo para su bienestar general así como para su salud y la de sus futuros hijos. El traumatismo de distocia, anestesia epidural, episiotomía, cesárea y/o otros procedimientos pueden haber restringido su sistema fascio-craneosacral y haberla predispuesto a padecimientos posparto como dolor en la zona lumbar, migraña y depresión. Creemos que todas las madres deben de ser revisadas para evaluar la tensión fascio-craneosacral después del parto y en caso necesario recibir terapia correctiva.

             

El objetivo principal

 

            Las futuras madres contempladas tendrán terapia fascio-craneosacral antes de la concepción para dar a luz a un neonato más sano. Pretendemos probar en la segunda hipótesis que la raíz de las quince enfermedades mencionadas previamente, que parecen surgir de lesiones ocurridas durante el periodo fetal y al alumbramiento, puede ser causada finalmente por la falta de homeostasis estructural de la futura madre como resultado de una vida de traumatismos físicos sin resolver.

            La función de la glándula pituitaria femenina es una clave importante en el proceso del alumbramiento. El lóbulo anterior de la glándula pituitaria fabrica la hormona folículo estimulante (FSH), la hormona lutenizante (LH) propiciando la ovulación y la prolactina (PRL) para la producción de leche, así mismo, el lóbulo posterior almacena y libera oxitocina, necesaria para la contracción. La glándula pituitaria también controla la función de la tiroides, corteza adrenal, órganos de crecimiento, páncreas y piel.

             El traumatismo craneal puede causar tensión en el diafragma selar, la sensible duramadre cercana a la gandula pituitaria; esto puede aplicar presión directa a los vasos sanguíneos alrededor y las 50,000 fibras del vulnerable tallo o infundíbulo y restringir la transmisión de mensajes neurohormonales del hipotálamo a la glándula pituitaria. La terapia fascio-craneosacral puede liberar esta presión dural para crear homeostasis hormonal y también posiblemente iniciar la fertilización para algunas mujeres infértiles.

            La terapia también puede ayudar a mitigar cualquier tensión anormal en la pelvis que pueda causar dolor durante el embarazo, trabajo de parto y/o alumbramiento. Al mismo tiempo puede transmitir menos tensión al feto vulnerable para aumentar el Brain Score neonatal y reducir la incidencia de enfermedades pediátricas futuras. También puede disminuir las probabilidades de tener una cesárea y episiotomía en el hospital con un parto natural.

            Si tiene cualquier traumatismo físico durante la gestación, la terapia puede ayudarle a liberar ese patrón de tensión. Además, puede vivir un estilo de vida saludable y buscar atención médica cuando sea necesaria en preparación para el parto. Creemos firmemente que este método será incorporado en el protocolo global para todas las futuras madres.

 

 

 

 

Tratamiento fascio-craneosacral neonatal 

           

            La terapia principalmente se basa en “escuchar” claramente los patrones de tensión fascio-craneosacral sin tratar de corregir el pequeño cuerpo mecánicamente. Usted confía que ella sabe mejor como curarse a si misma.24 ¿Puede hacer a un lado el ego de su mente pensante, analista, controladora, racional y científica?25 ¿Puede también confiar en que la movilidad cerebral y tensión fascial que está sintiendo es verdadera? ¿Puede desprenderse a sí mismo de los resultados del tratamiento, aún cuando se esté trabajando con un ser querido? Similar a la filosofía Tao… ¿Puede únicamente estar en el momento presente para facilitar la curación del recién nacido? Su mentalidad puede ser más importante en el proceso de curación que cualquier técnica manual.

            Este método clínico agrega de manera única la dimensión fascial a la modalidad craneosacral. Por ejemplo, si se ha completado la compresión del procedimiento del cuarto ventrículo 12, 13,29, 30de un paciente adulto y se está siguiendo sutilmente la flexión y extensión esfeno-basilar, escuche calladamente por cualquier tensión fascial que jale en el occipucio. Si la cabeza y el cuello empiezan a moverse despacio en cualquier dirección, siga ese patrón fascial hacía abajo hasta el tronco del cuerpo. La fascia se apretará hasta un punto de quietud y entonces el sistema fascio-craneosacral completo se liberará. Los ciclos cerebrales y sacrales pueden abrirse ahora para valores más altos.

            Un sólo terapeuta puede proveer atención neonatal adecuada, pero puede tener limitaciones físicas distintas. Un equipo preferido de dos facilitadores puede tratar al recién nacido más eficazmente en un espacio tridimensional. Puesto que una terapia mal aplicada puede poner en peligro a un recién nacido vulnerable, la técnica correcta es absolutamente necesaria. Es de crucial importancia sostener completamente su cabeza, cuello y cuerpo y también moverse en un flujo terapéutico sutil para no imitar el síndrome del bebé agitado.

            Después de que un facilitador del equipo haya realizado el Brain Score, deben decirle a los padres que durante las sesiones, el recién nacido puede exteriorizar sus traumatismos ocurridos durante el período fetal y al nacimiento. Si la madre ya tuvo tratamiento, puede tener un mejor entendimiento de la experiencia de su hijo. Con un terapeuta en el cráneo/tronco superior y el otro en el sacro/tronco inferior o ambos muslos, cada uno está “escuchando”  la tensión fascio-craneosacral . Juntos ellos pueden sentir el jalón o torsión en su tronco o parte central del cuerpo. 24    Mientras los facilitadores sostienen cuidadosamente al niño, puede éste levantarse de la mesa, torcerse y voltearse y hasta revertirse a la posición hacía arriba. La terapia fascio-craneosacral puede facilitar más fácilmente la  liberación tridimensional en un pequeño cuerpo que en la edad adulta y  puede  llegar a ser un evento de todo el cuerpo.4, 16, 24, 25, 28, y 31

El recién nacido aparenta estar mitigando sus traumatismos previos de gestación, trabajo de parto y alumbramiento a través de un proceso relajante fascio-craneosacral. Los profesionales de parto han reportado que este tratamiento parece reproducir el traumatismo del parto, pero en una secuencia en reversa desde la presentación de vuelta a la labor de parto. Esta observación es consistente con la filosofía de que la fascia recuerda todos sus traumatismos pasados.14

Al alcanzar un punto de quietud en su sistema fascio-craneosacral, los tejidos blandos pueden liberarse. Sus huesos craneales ahora pueden cambiarse a una posición más simétrica y su cerebro y sacro pueden abrirse para ciclos más largos, ambos reflejando un mejor flujo del líquido cefalorraquídeo. Por favor deje que su madre lo cargue durante cinco minutos antes de repetir este procedimiento para que establezca homeostasis neurofísica.

Al completar su segunda sesión de tratamiento, su sistema fascio-craneosacral puede estar totalmente relajado con sus extremidades flojas. Muchos neonatos pueden tener una cabeza simétrica y ciclos cerebrales/sacrales de más de 100 segundos. Después de que el recién nacido haya descansado por cinco minutos en los brazos de su madre para dejar que se reajuste su sistema nervioso central, un facilitador puede volver a medir su Brain Score y compararlo con el puntaje inicial para evaluar la eficacia de la terapia.

Un Brain Score perfecto no indica necesariamente que la terapia ha sido completada; todavía puede existir algo de tensión fascial profunda en el cuerpo, la cual puede eventualmente causar algún(os) padecimiento(s). Consideramos que el ciclo cerebral y sacral de cien minutos como un punto base de partida para la salud pediátrica. El objetivo terapéutico de terminación no es alcanzar un ciclo numérico, sino que el facilitador sostenga la red fascio-craneosacral del neonato al inicio de una sesión y que no sienta tensión en ningún lugar del cuerpo. Entonces los valores que presenten el ciclo craneal y sacral serán normales para ese niño. Puesto que los niños experimentan los traumatismos habituales del crecer, también animamos a los facilitadores médicos a dar un seguimiento con revaluación y terapia también en todas las sesiones.

Si no se ha obtenido un puntaje perfecto, los facilitadores pueden tranquilizar a sus padres y tratar al recién nacido por un tiempo oportuno hasta que su puntaje final se encuentre en el rango de 6-8, dependiendo del valor de puntos invariable del cordón umbilical. Si no ha respondido positivamente a la terapia fascio-craneosacral en esta primera hora de vida, los facilitadores deben notificar al médico que lo atiende.

En la terapia fascio-craneosacral el objetivo terapéutico maternal es que el bebé esté completamente feliz y contento. El objetivo neurofisiológico es que las estructuras craneales, del tubo dural y sacrales estén movilizándose despacio, libremente y en sincronía, mientras reposan quedamente en una red fascial completamente desatada.16 A este punto, creemos que el sistema nervioso central puede funcionar óptimamente para dar al niño la mejor oportunidad de crecer y desarrollarse de manera óptima en la vida.

           

Resumen

          Se indica claramente la investigación para evaluar la eficacia del Brain Score y la terapia fascio-craneosacral para recién nacidos. Si el Brain Score prueba ser una herramienta confiable que indica consistentemente la terapia craneosacral eficaz para madre e hijo, creemos que este método mejorará significativamente la salud neonatal y maternal para las generaciones que vienen.


 

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